Déficit Olfativo y Trastornos Cognitivos: Síntomas que Revelarían Aparición de Parkinson E-mail
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Jueves, 03 de Diciembre de 2009 16:27
Una investigación realizada por la psicóloga Teresa Parrao reveló que, probablemente, los enfermos de Parkinson presentarían otros síntomas antes de la aparición de los primeros temblores.


parkinsonCuando aparecen los primeros temblores que alertan sobre la enfermedad de Parkinson, ya ha muerto prácticamente el 80% de las neuronas dopaminérgicas, que son las encargadas de coordinar el movimiento. De ahí que para el enfermo el diagnóstico no sea nada de alentador, sobre todo porque aún no se ha encontrado una cura para esta patología neurodegenerativa que, en promedio, afecta al 1% de la población mundial.

Los científicos están trabajando para entender cuáles son los mecanismos que la gatillan y así hallar un fármaco que le haga frente, al tiempo que están dedicados a buscar los predictores que permitirían diagnosticarla tempranamente. Entre los indicadores precoces más validados se incluyen: el déficit olfativo, los trastornos del sueño REM, los desórdenes autonómicos y los trastornos cognitivos, dentro de los que destaca el déficit de funciones ejecutivas.


“Se han hecho muchos estudios sobre déficit olfativo pero se ha indagado poco sobre su relación con otros indicadores tempranos. Por eso hicimos una investigación en que vinculamos el déficit olfativo con los trastornos cognitivos”, explica Teresa Parrao, psicóloga del Servicio de Neurología y Neurocirugía del Hospital Clínico de la U. de Chile.


La profesional, quien recientemente culminó su Magíster en Neurociencias impartido por la Facultad de Medicina de la Casa de Bello, explica que tras estudiar a 44 pacientes con Parkinson pudo constatar que el 85% de ellos presentaba déficit olfativo, independientemente de los años de evolución de su patología. “No importaba si el sujeto había sido diagnosticado hacía poco o si llevaba bastante tiempo con la enfermedad, los problemas olfativos se presentaban generalmente en ambos casos”, resalta.

Pero, además, al estudiar el déficit olfativo y la disfunción ejecutiva en aquellos  pacientes que habían sido diagnosticados dentro del último año, corroboró que presentaban diferencias estadísticamente significativas con respecto a los sujetos sanos. Ello a pesar de que su patología tenía poco tiempo de evolución y los síntomas motores eran leves, lo que sugería que estos indicadores habían aparecido antes que los temblores o por lo menos en forma paralela a ellos. En otras palabras, en ambos casos los indicadores se presentaban en forma muy temprana.

“Esto nos permite plantear que la suma de estos síntomas no motores son un buen elemento a considerar como herramienta en el diagnóstico diferencial de la patología”, dice.

Alteración duplicada

Los estudios internacionales señalan que entre el 80% y 90% de los enfermos de Parkinson tiene alterado el olfato. “Como es un sentido que usamos menos, muchos no lo notan, incluso antes de hacerles el test varios no reportaron alteraciones y la verdad es que eran capaces de reconocer apenas la mitad de los olores en comparación a una persona sin patologías”, resalta la psicóloga.

Los individuos estudiados fueron sometidos a análisis que implicaban la medición del aspecto sensorial del olfato, esto es, que el individuo pudiera identificar distintos odorantes. Además, gracias al desarrollo de nuevas tecnologías que fueron implementadas en el Laboratorio de la Dra. María de la Luz Aylwin, investigadora del Instituto de Ciencias Biomédicas y tutora de la tesis llevada a cabo por Teresa Parrao, lograron medir el umbral olfativo de los pacientes y del grupo control, es decir, de las personas sanas. “En términos simples, los individuos no sólo nos señalaban si se trataba de olor a cigarro, frambuesa o limón, también obtuvimos datos acerca de cómo se comportaba su nariz mientras olían, usando para ello información sobre el volumen y flujo de aire”.

La psicóloga añade que algunos investigadores plantean que el daño neuronal ocurriría entre ocho y 10 años antes de que se presenten los síntomas motores.

En cuanto al trastorno de la disfunción ejecutiva, que está directamente vinculado con la capacidad de las personas para evaluar el ambiente y adaptar su comportamiento de acuerdo a lo que acontece, se constató, mediante la aplicación del Test de Clasificación de Cartas de Wisconsin, que estos pacientes presentaban problemas de flexibilidad cognitiva. “Esto significa que antes de hacerse el diagnóstico de Parkinson, el enfermo ya tenía trastornos que le impedían planificar u organizarse adecuadamente. Esta es una materia que sería interesante de evaluar en estudios posteriores, sobre todo en paciente de novo, es decir al estudiar sujetos que recién conocen su diagnóstico y que aún no ha recibido tratamiento farmacológico”, recalca.

Próximas investigaciones

La psicóloga espera continuar con sus investigaciones, de hecho pretende realizar un doctorado en Neuropsicología. “Quiero destacar el apoyo y la dedicación de la doctora Maria Luz Aylwin quien trabajó codo a codo conmigo implementando, incluso, técnicas aún no disponibles en la facultad para hacer un trabajo serio y relevante que ayude al desarrollo de la ciencia en una materia tan sensible como esta”, acota Teresa Parrao
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