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Advierten sobre riesgos en las dietas de las adolescentes E-mail
Sector Salud
Lunes, 03 de Mayo de 2010 15:28

Sensación de fatiga, mareo y disminución de los latidos del corazón son algunos de los riesgos de la práctica de dietas "restrictivas" por parte de las adolescentes, de acuerdo a lo que señalan especialistas.

A la hora de bajar de peso, las personas recurren a diferentes tipos de dietas. Dejar de comer, disminuir la alimentación, aumentar la ingesta de líquido o comer exclusivamente un alimento, figuran entre las más recurrentes. Y las adolescentes, claro, no escapan a estas estrategias.

Sin embargo, aunque se empleen –por ejemplo- para lucir de buena manera la prenda de vestir favorita, hay ocasiones en que las “dietas adolescentes” se pueden escapar de las manos, generando más de un problema de salud.

La alerta contra estos experimentos ya está en evidencia. De acuerdo a los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, las dietas más extremas suministran al día 800 calorías o menos, para lo cual recurren al agua en abundancia. Esto puede causar graves alteraciones al ritmo cardíaco con consecuencias fatales.

Esto, porque casi todas las dietas adolescentes apuntan a la restricción de alimentos. "La mayoría desea tener una mejor figura corporal sin importar el método utilizado para alcanzarla, siempre que sea eficaz y rápido", explica Bernardita Prado, médico nutrióloga del Centro de Salud Adolescente de la Universidad de Chile, SerJoven.

No obstante, es importante aclarar qué es lo que se considera restrictiva a esta edad. Para los expertos, las adolescentes entre 14 y 18 años deberían consumir un mínimo de 1.800 calorías diarias para mantener su peso normal. Bajo este límite se habla de dietas restrictivas, que practicadas durante poco tiempo para normalizar el peso, no tienen mayor peligro.


El problema aparece cuando éstas se prolongan, ya que suponen un riesgo de salud muy superior a los beneficios que ofrecen. "Con el tiempo producen sensación de fatiga, mareo, disminuyen los latidos del corazón, se detiene el crecimiento, la piel se seca, hay dificultad para concentrarse y memorizar y se puede interrumpir la menstruación", advierte la doctora Prado.


El motivo parece estar claro para los especialistas. "Las niñas no entienden que el remedio para no tener hambre es comer antes de sentirla. Nuestro cuerpo no está hecho para sufrir estas restricciones", dice Verónica Marín, nutrióloga de Clínica Alemana.

Otra moda fuerte es la que se orienta al consumo exclusivo de un alimento, pensando erróneamente que la monotonía tiende a disminuir el apetito.

No obstante, la nutricionista de Clínica Santa María, Marcela Cosentino, explica que estas “monodietas”, como la de la manzana, pera o cítricos, resultan beneficiosas sólo cuando se usan con fines higiénico-naturistas por no más de tres días cada dos meses, o bien un día a la semana. (La Tercera).