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Estos pequeños son más sanos biológica y emocionalmente y resultan más resilientes.
De acuerdo a un estudio realizado por investigadores de las universidades de Chile y del Desarrollo en el marco del proyecto Fondecyt Nº 1040238 denominado “El legado del apego temprano en la salud mental: hacia la prevención e intervención temprana”, los niños que nacen por parto normal, es decir, por vía vaginal sin que haya instrumentalización de por medio (fórceps o cesárea), tienen mayor tendencia a desarrollar un apego seguro, cercano al 80%. El apego seguro implica que estos menores presentarán mayor confianza en la disponibilidad de la figura cuidadora, hecho que los conducirá a obtener mejores indicadores de salud biológicos y mentales, al tiempo que los dotará de mayor resiliencia. “Estos son niños con más iniciativa, que exploran y adquieren con mayor facilidad sus oportunidades de aprendizaje y conocimiento. Asimismo, se enferman menos y sanan más rápido, ya que su sistema inmunológico funciona mejor”, explica la doctora Mónica Kimelman, académica del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Sur de la Facultad de Medicina de la U. de Chile De hecho, la psiquiatra comenta que los estudios realizados durante los últimos años han demostrado que cuando la vinculación entre el niño y su madre es armónica, el sistema neuroendocrino del bebé se regula de una manera más adecuada, haciendo que libere niveles más bajos y controlados de cortisol (hormona del estrés) en situaciones adversas. Por el contrario, un niño que ha vivido un apego inseguro tiende a descontrolarse y estresarse más, haciendo rabietas y generando comportamientos impulsivos, sin que pueda manejar las estrategias necesarias para solucionar las circunstancias desfavorables. Felizmente, y de acuerdo al estudio chileno, del total de 130 díadas madre-hijo estudiadas que se atendían en consultorios de Lo Barnechea y San Miguel, el 73% presentaba apego seguro. Sin embargo, el 9% tenía apego desorganizado, el más complejo de los vínculos inseguros que se correlaciona con trastornos mentales graves y diversas psicopatologías. “En estos casos el niño no sabe a qué atenerse porque no puede adivinar la reacción que tendrá la madre o la figura significativa, hecho que lo lleva a desarrollar un modelo mental desorganizado y disociado”, explica. En poblaciones normales de países desarrollados el apego desorganizado es el menos usual pero en el estudio chileno lo hallaron con una frecuencia similar a la registrada en el apego evitativo (en que la madre, por diversos motivos, no toma en consideración las necesidades del hijo, así que el niño aprende a ser autosuficiente) y ambivalente (caracterizado porque la madre suele sobreproteger o subproteger al menor sin que medie la magnitud del evento o situación por la que se atraviesa, sino más bien el estado emocional de la mujer). “De acuerdo a estudios realizados en el extranjero las madres que producen un apego desorganizado por lo general han sido víctimas de traumas y duelos no resueltos, por lo tanto, sería importante estudiar lo que está pasando en Chile porque este hallazgo nos deja preocupados”, apunta la psiquiatra. (Facultad de Medicina, U. de Chile). |