Inicio Noticias Sector Salud Casi la mitad de las prestaciones de las clínicas son financiadas por Fonasa
Casi la mitad de las prestaciones de las clínicas son financiadas por Fonasa E-mail
Sector Salud
Jueves, 24 de Noviembre de 2011 14:45
Casi la mitad de las prestaciones de las clínicas son financiadas por Fonasa
ábado, 19 de noviembre de 2011; Por Pablo Obregón Castro; Emol
Mecanismo de libre elección y compras directas
Entre 2000 y 2010, los recursos disponibles para que los beneficiarios de Fonasa pudieran emigrar de los hospitales a las clínicas se duplicaron: las platas de libre elección pasaron de US$ 332 millones a US$ 609 millones.
De todas las prestaciones que realizan las clínicas privadas, casi la mitad son financiadas con recursos provenientes de Fonasa.
La integración de los sistemas público y privado bajo el esquema de libre elección; la masificación de los convenios denominados PAD (Programas Asociados a Diagnóstico) y la implementación del Plan AUGE durante el gobierno de Ricardo Lagos hicieron que la migración de pacientes y de recursos del sector público a las clínicas se acelerara al grado de que hoy, de todas las prestaciones que realiza el sistema público de salud -desde un examen complejo hasta la prescripción de un analgésico-, el 45% se hace en el sector privado.
Para los partidarios del modelo, esta creciente complementariedad es la que permitió, entre otras cosas, eliminar las listas de espera del AUGE, sortear con éxito la pérdida de cuatro mil camas públicas a causa del terremoto y reducir la exposición de los pacientes a las movilizaciones de trabajadores de la salud.
Para sus detractores, en cambio, es el resultado de un modelo que apunta a jibarizar la salud pública y segregar a los segmentos más pobres, que son aquellos beneficiarios de Fonasa que no tienen derecho a la modalidad de libre elección y que están cautivos en la salud estatal.
En el Gobierno valoran las virtudes de la complementación de ambos sistemas. Sin embargo, también advierten sobre los riesgos que corren las clínicas cuando amplían su capacidad y adquieren tecnologías apostando a que Fonasa les seguirá traspasando recursos.
El propio ministro de Salud, Jaime Mañalich, advirtió en un seminario organizado por Clínicas de Chile que el Estado no va a financiar esas inversiones.
"Vemos con muy malos ojos cuando aparecen aparatajes, tecnologías, pseudomodernismo, y luego un grupo de pacientes que van a Fonasa a pedir coberturas para esos aparatajes. Tengan extremo cuidado cuando ustedes decidan diferenciarse por tecnología", advirtió.
Recursos se duplicaron
Entre los años 2000 y 2010, los recursos disponibles para que los beneficiarios de Fonasa pudieran emigrar de los hospitales a las clínicas se duplicaron: las platas de libre elección pasaron de US$ 332 millones a US$ 609 millones al año.
El año pasado, en tanto, los convenios entre Fonasa y las clínicas permitieron que 58 mil partos y 11 mil operaciones de cataratas que antes se hacían en los hospitales se atendieran en el sector privado.
Para el diputado Enrique Accorsi, una de las consecuencias de este traspaso de fondos es el debilitamiento de la red pública. A su juicio, el Estado debería destinar esos dineros a la contratación de médicos de jornada completa que permitan utilizar los hospitales durante todo el día y no sólo en las mañanas.
"Si un médico quiere emplearse en jornada completa en un hospital, no puede porque no hay cargos. Los únicos de jornada completa son los cargos directivos, por eso hay que salir a comprar al sector privado", dice.
El fisco dispone de dos canales para traspasar dineros a las clínicas: la compra directa de servicios y la modalidad de libre elección, que permite a los pacientes elegir dónde atenderse.
En 2010, las compras directas ascendieron a $68 mil millones, cifra que en el Presupuesto 2012 llega a $114 mil millones. La modalidad de libre elección, en tanto, representó un desembolso por parte de Fonasa de $352 mil millones en 2010, cifra que en el presupuesto del próximo año se eleva a $398 mil millones.
En el Colegio Médico, en la Federación de Trabajadores Universitarios de la Salud (Fenpruss) y en la Confusam son críticos de esta situación, bajo el argumento de que estos recursos -o una parte de ellos- permitirían no sólo fortalecer la infraestructura de algunos hospitales, sino que construir varios recintos nuevos.
La construcción de los hospitales concesionados La Florida y Maipú, por ejemplo, demandan una inversión aproximada de US$ 310 millones, mucho menos de todo lo que se ha traspasado en compras a privados durante los últimos años, dice el dirigente de los trabajadores de la salud primaria, Esteban Maturana.
Listas de espera
En la vereda opuesta, el director de Fonasa, Mikel Uriarte, asegura que la complementariedad es la que permitió, entre otras cosas, enfrentar los daños que sufrió la infraestructura hospitalaria a causa del terremoto del 27 de febrero y terminar con las listas de espera AUGE.
A marzo de 2010, recuerda, había 380 mil garantías incumplidas. Para enfrentar esta situación, se creó el Bono AUGE y se definió pagar a los establecimientos por caso resuelto, lo que permitió que las listas históricas prácticamente desaparecieran.
Con esta herramienta, si los hospitales no eran capaces de entregar la prestación requerida, perdían al asegurado, el que era derivado al sector privado. Como resultado de esta mayor competencia, el 97,5% de los casos se resolvieron a través de la red pública y 2,5% en clínicas.
Traspaso de recursos
La modalidad de libre elección ha tenido como consecuencia que el 50% de los ingresos de las clínicas provenga de Fonasa, según Mikel Uriarte.
La gerente general de Clínicas de Chile, Ana María Albornoz, reconoce y valora que casi la mitad de las atenciones que realizan las clínicas provengan de Fonasa (45%), pero aclara que el aporte económico de esa repartición pública no es tan alto.
"Casi la mitad de las prestaciones que hace el sector privado corresponden a pacientes de Fonasa, lo que no significa que la mitad de los ingresos también provengan de este sector debido a que las prestaciones de Fonasa tienen un valor menor que las prestaciones de los pacientes de isapre", explica Albornoz.
Eliminación de listas AUGE: ¿Por qué no se hizo antes?
2008 debe haber sido el año más complejo para el modelo de integración público privado. Entonces, la lista de espera de patologías AUGE sumaba 290 mil casos atendidos fuera del plazo garantizado a pesar que los recursos disponibles no se estaban ejecutando del todo.
El gobierno de la época se mostraba reacio a la complementación con el sector privado, bajo el argumento de que no era posible adquirir mejores servicios debido a la falta de disponibilidad de prestadores en el mercado.
Esta situación, entre otras, hizo que el padre del AUGE y amigo personal del ex Presidente Ricardo Lagos saliera al ruedo y, en una entrevista concedida a "El Mercurio" en septiembre de ese año, señalara que todavía "hay sectores del aparato público que piensan, con una visión ideologizada, que el AUGE es una restricción al derecho a la salud".
La entonces ministra de Salud, Soledad Barría, por su parte, replicaba que sólo cinco regiones del país tenían camas de intensivo pediátrico, por ejemplo, y que no había posibilidades de mayores compras a privados.
Sitio www.emol.com
http://www.monitoreolaboral.cl/principal/index.php?option=com_content&view=article&id=1625:casi-la-mitad-de-las-prestaciones-de-las-clinicas-son-financiadas-por-fonasa&catid=43:portada
Entre 2000 y 2010, los recursos disponibles para que los beneficiarios de Fonasa pudieran emigrar de los hospitales a las clínicas se duplicaron: las platas de libre elección pasaron de US$ 332 millones a US$ 609 millones. La integración de los sistemas público y privado bajo el esquema de libre elección; la masificación de los convenios denominados PAD (Programas Asociados a Diagnóstico) y la implementación del Plan AUGE durante el gobierno de Ricardo Lagos hicieron que la migración de pacientes y de recursos del sector público a las clínicas se acelerara al grado de que hoy, de todas las prestaciones que realiza el sistema público de salud -desde un examen complejo hasta la prescripción de un analgésico-, el 45% se hace en el sector privado. (MONITOREO LABORAL/ EL MERCURIO)