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Chupete y papillas en bebés: Su abuso y los riesgos para el lenguaje E-mail
Sector Salud
Viernes, 04 de Junio de 2010 16:47

Aunque el chupete y las papillas forman parte de las etapas primarias del bebé, su extensión más allá de lo recomendable puede generar daños en el lenguaje. Expertos explican por qué.

Mucho cuidado para los papás. Porque, de acuerdo a lo que señalan expertos, el abuso del chupete o las papillas en bebés pueden producir graves complicaciones en su lenguaje, además de los ya conocidos riesgos odontológicos.

Una de las complicaciones en el habla más comunes es el denominado Desorden Miofuncional Orofacial (DMO), un cuadro en el cual las estructuras orales y faciales (labios, dientes, lengua, mandíbula, mejillas y paladar) no se desarrollan de forma adecuada para la edad del niño.

La fonoaudióloga Pía Villanueva, académica de la Escuela de Fonoaudiología de la U. de Chile, indica que la manifestación más evidente del DMO es el llamado “ceceo”, es decir, que los niños pronuncian las “c” o las “s” como si fueran “z” española. “Esto puede ocurrir si después de los 12 meses los niños se mantienen comiendo papilla o comidas cocidas blandas que no requieren mayor esfuerzo en la trituración", dice la fonoaudióloga, que en julio abordará el tema en el curso "Incorporación de utensilios en la alimentación del niño: herramienta eficaz en la prevención de malos hábitos orales", abierto a profesionales del área y público general.

Villanueva también destaca la importancia de dejar la papilla con la aparición de la dentición, y de comenzar a usar cuchara de postre en ves de cucharas especiales para guaguas. Esto, porque “al masticar e ingerir porciones más grandes, el niño ejercita los músculos masticadores, y el usar una cuchara menos plana, hace que el labio trabaje para arrastrar la comida. Todo esto favorece que la boca se mueva más y esté mejor ejercitada", dice.

Por su parte, la doctora Sandra Rojas, vicepresidenta de la Sociedad Chilena de Odontopediatría, agrega que el uso de la mamadera más allá de los dos años y medio "hace que el niño ponga la lengua entre los dientes al tragar -como lo hacen los lactantes- en vez de avanzar hacia una deglución adulta", la que se realiza cerrando los labios y poniendo la lengua detrás de los dientes. Esto también es causa de trastornos en el habla.

Abusar del chupete, en tanto, "puede deformar los maxilares y cambiar la posición de los incisivos, produciendo una mordida abierta debido a que el niño no cierra completamente los dientes", dice la odontopediatra.

La doctora Luisa Schonhaut, pediatra de la Clínica Alemana, señala que "lo ideal es que el chupete se use hasta el año de vida. Si su uso se extiende entre los dos y tres años, debiera ser sólo para quedarse dormido o en situaciones de tensión, como cuando va al doctor", y además, destaca que “en las guaguas está demostrado que su uso reduce el riesgo de muerte súbita”. (El Mercurio).