| Estudio demuestra beneficios duraderos del apego materno |
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| Sector Salud |
| Martes, 27 de Julio de 2010 17:41 |
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Una investigación de la Universidad de Duke, Estados Unidos, reveló positivos y duraderos beneficios del apego materno en los hijos. Esto, tras evaluar a 482 personas, cuyas madres habían sido analizadas cuando ellos tenían apenas ocho meses de vida (hace 34 años). Los resultados arrojaron que los adultos cuyas madres habían reportado un mayor apego con ellos en su temprana infancia sufrían menos estrés, ansiedad, hostilidad y depresión. "Existe un creciente consenso de que los niveles de calidez y el afecto, especialmente entre madre e hijo, parecen moderar la respuesta al estrés, haciendo a los niños más resistentes a la frustración, angustia y otras dificultades", concluyen los investigadores de la U. de Duke, liderados por Joanna Maselko, cuyo trabajo aparece publicado en el Journal of Epidemiology and Community Health. Las diferencias entre los adultos que habían recibido mucho afecto en su niñez con aquellos que habían recibido poco era casi de siete puntos en la tabla de evaluación, que, de acuerdo a lo que señala Mónica Kimelman, docente de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, es "considerable" para ese tipo de test sicológicos. Ahora bien, ¿qué se entiende como un alto nivel de apego? Para Kimelman es cuando la madre tiene la capacidad de detectar y contener los problemas de los niños de forma rápida y eficaz. "Con el tiempo, las mamás se dan cuenta que el llanto de comida es diferente que al del frío y saben solucionarlo lo mejor posible. Por lo que hay que aprender y estar disponible sicológicamente para ello", dice. Pero no todas lo están. De hecho, las madres con depresión posparto tienen niños más retraídos, muchas veces por falta de apego. Lister Rosell, psiquiatra de Clínica Las Condes, dice que cuando hay un buen apego los niños captan y aprenden generando confianza y un vínculo más fuerte y que la lactancia es un primer paso. "La lactancia durante seis meses es más que nutrición. Es protección. Para los niños, conectarse al pecho es un alivio al malestar de los miedos y un puente afectivo hacia la madre". (El Mercurio). |
