| La importancia de la interacción entre la dieta y los medicamentos |
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| Sector Salud |
| Lunes, 03 de Enero de 2011 10:37 |
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Cada vez ha ido cobrando más importancia la relación entre la dieta y los medicamentos que se ingieren. No obstante, son pocos los médicos que advierten a sus pacientes acerca de las interacciones indeseadas, e incluso peligrosas, entre algunos alimentos y ciertas medicinas, donde hay una larga lista de combinaciones que se deben evitar. Raúl Corrales, jefe del Comité de Reacciones Adversas a Medicamentos de Clínica Alemana, señala que “los médicos deberían advertir de esta situación cada vez que extienden una receta", y algunos proponen derechamente escribir esta información en la receta. Entre las combinaciones de cuidado se encuentra la interacción del pomelo con algunos fármacos. A fines de 2004, una seguidilla de artículos informó que el jugo de esta fruta interfería con la acción de varios medicamentos, entre los que se encuentran las estatinas (para bajar el colesterol), los antihistamínicos y algunas drogas para bajar la presión. "En el caso de personas transplantadas, los inmunosupresores pueden aumentar hasta en un 60% su concentración, si la persona está tomando este jugo", explica Jaime Sasso, químico farmacéutico del Centro de Investigaciones Farmacológicas y Toxicológicas de la U. de Chile. Para el caso de los lácteos, al ser ricos en calcio, impiden la absorción de algunos antibióticos, como la tetraciclina y el ciprofloxacino. Por su parte, la palta –rica en aceites- hace caer en 50% la absorción de fármacos contra el SIDA, como el AZT. Asimismo reduce la absorción de la droga anticoagulante warfarina, de amplio uso en personas mayores para prevenir embolias pulmonares, trombosis venosas o recaídas de infartos. "Este efecto indeseado también lo producen el repollo, la coliflor y el brócoli, que al tener mucha vitamina K aumentan la coagulación de la sangre", dice el doctor Corrales, que también advierte que el consumo de soya hace aumentar los niveles en la sangre de los antiinflamatorios como el ibuprofeno y el diclofenaco, lo que favorece que se produzca una sobredosis. En el caso de adultos mayores, las condiciones propias de la edad obligan a un cuidado especial en la prescripción de un medicamento. “Con los años las personas tienen una mayor acidez en su estómago, y como toman menos agua, fácilmente se deshidratan", advierte el químico farmacéutico Jaime Sasso. Así, para la primera condición se pueden indicar antiácidos, y en la segunda es importante tomar la cápsula o pastilla con un vaso con 200 cc de agua. Esto último debe ser una regla para todos: "Los medicamentos son diseñados para disolverse en esa cantidad de agua y el estómago habitualmente tiene sólo 15 cc de líquido", concluye Sasso. (El Mercurio). |
