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Prematuros tienen salud más débil, pero alto empuje para triunfar E-mail
Sector Salud
Martes, 02 de Agosto de 2011 11:44

Estudio muestra que las secuelas de la prematuridad se prolongan más allá de la adolescencia, pero contrarrestarlas es posible. Chile ha dado grandes pasos para mejorar la vida de estos niños.

Nacer antes de las 32 semanas de gestación o pesando menos de 1.500 gramos es una marca que se lleva de por vida.

Los niños prematuros no sólo deben luchar por sobrevivir desde que llegan al mundo. Para muchos, su esfuerzo por salir adelante persiste hasta la vida adulta, tanto en términos de salud como en su integración académica y social.

Así lo revela el seguimiento más largo realizado a prematuros en EE.UU., el que abarca a 213 niños que hoy tienen 23 años. Un informe preliminar arrojó interesantes datos sobre lo que ocurre con estos niños durante sus primeros 17 años de vida. Si bien hay efectos de largo plazo, el estudio muestra que el apoyo de los padres y del sistema escolar pueden contrarrestar muchas de las secuelas físicas.

Empuje hacia el éxito

Entre los hallazgos detectaron que, en general, al llegar a los 17 años, quienes nacieron prematuramente son más enfermizos y su crecimiento físico y desarrollo neurológico es menor que el de los niños nacidos de término.

Asimismo, quienes sufrieron problemas médicos o neurológicos al nacer tienen un riesgo 32% más alto de presentar asma, problemas visuales, de motricidad fina y coordinación visomotora.

También presentan más problemas de aprendizaje y más dificultades con las matemáticas, los que suelen aparecer después de segundo básico, cuando comienzan a lidiar con conceptos abstractos. De hecho, al menos uno de cada tres niños prematuros necesitará refuerzo académico a lo largo de su educación, señaló Mary Sullivan, de la Universidad de Rhode Island e investigadora principal del estudio.

Pero haber superado innumerables obstáculos desde pequeños parece también forjar en ellos una gran perseverancia para lograr el éxito, indica el estudio. Además, aquellos cuyas madres se involucraron más estrechamente con su vida escolar resultaron ser mejores a nivel académico, social y físico.

"Al identificar los aspectos que los niños prematuros enfrentan durante su infancia, adolescencia y adultez, podemos estar mejor preparados para mitigar sus efectos", subrayó la investigadora.

Coincide plenamente la doctora Mónica Morgues, docente de Pediatría y Neonatología de la U. de Chile y asesora de la Red Neonatal del Ministerio de Salud.

Si bien Chile es líder en el seguimiento de prematuros en América Latina (ver recuadro), aún hay desafíos. "Se ha visto que estos niños siguen siendo especiales como adolescentes y adultos jóvenes. Por ejemplo, "por el hecho de haber sido sobreprotegidos o por sus propias necesidades especiales de salud, son niños que pueden tener más problemas de adaptación: son más tímidos en la adolescencia, se atreven poco, se autolimitan".

Por eso -señala-, "ahora que estamos avanzados en lo médico, tenemos un reto importante de retomarlos en estas etapas y ofrecerles un apoyo integral a nivel psicológico, social y de orientación a la familia, para facilitarles la existencia".

Comenzar temprano es clave para compensar sus trastornos de desarrollo, lograr su inserción preescolar y escolar y ayudar a su socialización, agrega el doctor Hernán Villalón, neonatólogo de la Clínica Las Condes. "Mientras más temprano, mayor es su potencial de rehabilitación y la posibilidad de que logren autonomía y compensen las secuelas de su prematuridad".

El ejemplo de Chile

Desde hace más de una década, Chile cuenta con un plan de seguimiento a niños prematuros coordinado a nivel nacional desde el Minsal y que apunta a prevenir muertes y mejorar la calidad de vida de los niños, destaca la doctora Morgues. Entre otras cosas, el Estado financia "el tratamiento de problemas respiratorios, prevención de ceguera por retinopatía, audífonos antes del tercer mes, e incluso implante coclear, si se requiere". El seguimiento y apoyo se prolongan hasta los 7 años.