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Test previo al Pap podría reducir muertes por cáncer cervical E-mail
Sector Salud
Miércoles, 28 de Abril de 2010 14:16
El test de VPH (virus de papiloma humano) permite analizar automáticamente las muestras de 88 mujeres a la vez, con técnicas que indican quiénes son portadoras de alguna de las 13 variedades de virus de papiloma humano que provocan cáncer cervicouterino. Esto ayudará a que los Paps realizados con posterioridad a este test sean revisados con mayor cuidado.

 

Pese a la utilidad que presta el Papanicolau al momento de detectar riesgos de cáncer cervicouterino, este examen también presenta la posibilidad de no revelar todos los casos. De hecho, una cantidad importante (50%) de mujeres que sí se habían realizado un Pap no encontraron en sus exámenes indicios del riesgo que tenían de desarrollar este tipo de cáncer.

Es por ello que investigadores a nivel mundial están promoviendo métodos alternativos al Pap, buscando un mayor acierto al momento de detectar un cáncer que, al año, provoca la muerte de casi 700 mujeres en Chile.

A esto apunta el test de VPH (virus papiloma humano), una alternativa a la que están mirando numerosos investigadores. La variante más usada es la de "captura híbrida".

Este test se realiza antes que el Pap, y permite determinar qué mujeres son las que realmente necesitarán controlarse en forma regular. La muestra de células del cuello se toma con un espéculo, al igual que el Pap.

No obstante, las diferencias se producen en el laboratorio. Esto, ya que, mientras las placas del Pap se observan una a una en busca de rastros de una lesión precancerosa, el test VPH permite analizar automáticamente las muestras de 88 mujeres a la vez, con técnicas moleculares que detectan quiénes son portadoras de alguna de las 13 variantes del virus papiloma humano que causan cáncer cervicouterino.

La doctora Catterina Ferreccio, investigadora del Departamento de Salud Pública de la Universidad Católica, señala que “en Chile, el 9% de las mujeres tiene un virus oncogénico. El 91% restante no lo tiene, por lo que no requiere ningún otro seguimiento por tres a cinco años". Así, la técnica reduce a una fracción el grupo de mujeres que deben continuar en control anual.

En algunas de ellas, el virus se eliminará de forma espontánea. Otras, por su parte, se volverán portadoras crónicas, con riesgo de desarrollar una lesión precancerosa. Sólo a ellas será necesario hacerles un Pap anual.

Al respecto, Ferreccio destaca las ventajas del test VPH previo al Pap. “Así, en un servicio donde hoy se hace el Pap a 100 mil mujeres al año, esto se reduciría a 9 mil anuales, lo que equivale a leer 37 Paps al día en lugar de 416. Estos Paps se han llamado ‘de alta calidad’, porque al saber que pertenecen a una mujer que es portadora del virus oncogénico, el examinador está más alerta y dedica mucho más tiempo a analizarlos. Por lo tanto, encuentra mucho más frecuentemente las lesiones precancerosas y la paciente puede iniciar el tratamiento de forma precoz", explica la investigadora. Esto reduce de forma significativa el número de cánceres cervicouterinos avanzados y las muertes por esta causa.

Ferreccio desarrolla un estudio en el que intenta comparar la eficacia de ambas técnicas (el test VPH y el Pap) con 10 mil mujeres. Actualmente, el estudio se desarrolla en Puente Alto. (El Mercurio).