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Vejez no es sinónimo de enfermedad: Rasgos característicos del paso de los años E-mail
Sector Salud
Lunes, 12 de Julio de 2010 18:31

1. vejez_Aunque los expertos señalan que vejez no es sinónimo de enfermedad, sí hay cambios fisiológicos en el organismo que son propios y naturales del paso del tiempo, y que causan la disminución de ciertas funciones.


Aunque la genética juega un rol importante en estas alteraciones, Marcelo Blacutt, geriatra de Clínica Alemana, explica que es más habitual que algunas funciones, y en particular los sentidos, se deterioren con mayor rapidez por enfermedades comunes como la diabetes, hipertensión y dislipidemias.

Por otra parte, Gerardo Fasce, geriatra del Hospital Clínico Universidad de Chile aconseja realizar una evaluación sensorial formal a lo menos una vez al año. "En el adulto mayor esto adquiere aún mayor relevancia, pues cuando los sentidos se alteran, repercuten en la funcionalidad, esfera emocional y desenvolvimiento social de la persona", indica.

A continuación, los especialistas precisan qué es lo que se puede esperar de los sentidos y algunas otras funciones a medida que pasan los años.

Mente

A nivel cognitivo, se produce un enlentecimiento de las funciones mentales. Existe una pérdida de memoria reciente o a corto plazo, que dificulta recordar palabras o lugares. También hay una disminución en la capacidad de aprendizaje de nuevas tareas. Pero menor memoria no implica menor inteligencia. Amerita una evaluación especial cuando los olvidos son mucho más frecuentes que antes; cuando se repiten frases o historias en una misma conversación o no se es capaz de estar atento a lo que ocurre en el día.

Visión

El cristalino se vuelve más denso, grueso y menos elástico, perdiendo la capacidad de enfocar objetos cercanos (presbicia), de distinguir detalles y hay menor adaptación a los cambios de luminosidad. Esto genera problemas para leer letras pequeñas a una distancia normal. Si se nubla o borra la visión, o hay encandilamiento, son posibles signos de catarata. En tanto, la pérdida de visión periférica, a nivel central o tanto de lejos como de cerca, pueden indicar un glaucoma o una degeneración macular.

Olfato

La capacidad de oler disminuye progresiva pero lentamente. Lo más difícil con la edad es diferenciar los olores sutiles. Como suele ir de la mano con el gusto, se intensifica el deterioro. Algunos estudios asocian la pérdida de olfato con el desarrollo de patologías neurológicas, como Parkinson y Alzheimer.

Audición

Se produce una disminución de la capacidad para percibir los tonos de alta frecuencia (presbiacusia), lo que dificulta la percepción de notas agudas o de consonantes en una conversación, lo que puede hacerla ininteligible. Si el problema se intensifica, puede aislar a la persona y limitar su vida social. La indicación de audífonos también depende del nivel de sordera, de la personalidad del paciente (capacidad de adaptación), sus necesidades y motivación.

Tacto y piel

La sensación táctil va disminuyendo sutilmente, la mayoría de las veces de manera imperceptible. Por otro lado, la piel se adelgaza, pierde elasticidad y se reseca con más facilidad. El surgimiento de manchas, lesiones verrugosas y el engrosamiento de la piel pueden asociarse a lesiones precancerígenas que requieren revisión. La ingesta de ciertos fármacos (diuréticos, antiinflamatorios, antidepresivos) causa fotosensibilidad y facilita las quemaduras solares.

Gusto

Con la edad disminuye el sabor de lo dulce y salado, más que lo agrio y amargo. A ello se suma la disminución de la secreción de saliva, que aumenta el trastorno del gusto, lo que puede verse agravado por ciertos medicamentos. Ante esto, algunas personas se acostumbran a agregar más sal a los alimentos, sin probarlos antes, lo que favorece el desarrollo de problemas como hipertensión y enfermedades cardiovasculares.

Marcha

La marcha se altera con la disminución del braceo y un enlentecimiento de los reflejos. También disminuye la potencia muscular, y los cambios en el sistema vascular pueden generar mareos. Si los mareos o la pérdida repentina del equilibrio son frecuentes, se debe consultar.


Datos

  • 1 cm por década, en promedio, se reduce la estatura a partir de los 40 a 50 años. El tronco se vuelve más grueso y las extremidades más delgadas, y aumenta la curvatura de la columna vertebral (cifosis).
  • 45% del peso corporal lo constituye el agua en la tercera edad, un 15% menos que en un joven. Esto explica la sequedad de la piel y una mayor predisposición a sufrir una deshidratación.
  • 5 horas o menos duerme el 25% de los mayores de 60 años. A los 30 años, es sólo el 5%. Con los años hay más despertares nocturnos y más dificultades para quedarse dormido. (El Mercurio).